¡Es hora de pedalear!

Explorar París en metro es todo un clásico. Pero es más divertido hacerlo en bicicleta. Mademoiselle Lili prefiere pedalear con las bicicletas “Vélib”.   


Como ya todos sabéis, soy una parisina adoptiva o por elección propia (depende como se vea). Y como buena parisina tengo desde hace años el abono anual de metro. Pero es verdad, que, desde hace ya un tiempo, en lugar de meterme en los vagones de metro absolutamente repletos en las horas punta, prefiero usar una de las bicicletas de alquiler que ofrece la ciudad de París. En realidad, el centro de la metrópoli no es tan complejo o caótico como es cree. A casi todo lo que se encuentra dentro del “Périphérique”, la autopista de circunvalación, se puede llegar fácilmente en bicicleta en un máximo de media hora. Existen más de 1.400 estaciones Vélib y ya es imposible imaginar el paisaje urbano parisino sin ellas.


Es más, incluso recomiendo a mis amigos que se suban a las bicicletas Vèlib en lugar de usar el metro para su visita turística en París. Los abonos para el uso de las bicicletas mecánicas y/o eléctricas de 1 día completo o de fin de semana están disponibles desde 10 euros. Alquilar una bici es muy fácil, simplemente hay que dirigirse a una de las estaciones de carga y seleccionar el tipo de abono (24 horas o 3 días). El pago se realiza mediante tarjeta bancaria. A partir de ese momento, se coge la bicicleta ahí donde se necesite y se vuelve a estacionar donde se quiera bajar. Y si ya está cansado de tanto pedalear o está lloviendo, siempre puede recurrir nuevamente al metro.


Desde que la ciudad instaló el sistema de alquiler de bicicletas en 2007, París se ha convertido lenta pero seguramente en una “ciudad ciclista”. Al principio, circular en bicicleta por la ciudad era toda una locura. Los coches adelantaban a las bicicletas casi rozando sus retrovisores con el manillar. Incluso hoy en día, todavía, a veces, giran a la derecha sin mirar atrás. Pero, si como ciclista urbano tienes en cuenta este tipo de riesgos, es decir, frenas y le das a los coches el derecho de paso forzado, estarás a salvo.


Hoy en día, todos los principales ejes de tráfico de la ciudad tienen carriles bici; lo que hace que el ciclismo urbano sea mucho más seguro. Por ejemplo, la calle comercial Rue de Rivoli - desde el ayuntamiento hasta el Louvre, pasando por las Tullerías y la Place de la Concorde - incluso tiene varios carriles para que puedan circular tranquilamente las bicicletas. Además de ellas, solo pueden circular los autobuses y los taxis. La alcaldesa de París, Anne Hidalgo, no se ha hecho amiga de los conductores con este acto, pero yo, como usuaria de Vélib, solo puedo agradecerle desde el fondo de mi corazón. Las carreteras ribereñas del Sena ahora están en gran parte cerradas al tráfico automovilista, de modo que se puede circular tranquilamente en bici, disfrutando del paisaje a lo largo de la orilla del río, incluso con algunos cambios laterales desde el Pont Neuf a través de la Ile de la Cité y Notre Dame hasta la Biblioteca Mitterrand y el paseo marítimo en el Quai d'Austerlitz, donde se puede descansar en bonitos bares y restaurantes temporales en verano.


Especialmente en agosto, cuando los parisinos abandonan la ciudad, es muy bonito explorara las calles de París en bicicleta; totalmente recomendable. Desafortunadamente, el barco flotante con piscina al aire libre, Joséphine Baker, incluso en agosto suele estar abarrotado de gente, pero aun así, seguro que encontrará un sitio en una de las muchas tumbonas que los bares han instalado para tomar el sol, relajarse, tomarse algo o simplemente disfrutar de una puesta de sol en la ciudad del savoir vivre - París.