Cementerio VIP Père Lachaise

Estar Online hasta el más allá…

La visita al cementerio VIP, Père Lachaise, es todo un clásico en el turismo parisino. Mademoiselle Lili se lleva toda una sorpresa inesperada – La eternidad digital.  


Son incontables las veces que me he paseado ya por el cementerio parisino más famoso. La primera vez, evidentemente como turista, para visitar la tumba de Jim Morrison, Edith Piaf y Oscar Wilde. Y ahora voy con amigos o familiares que vienen a visitarme. Pero la última vez que fui, no daba crédito a lo que estaba viendo: entre algunas lápidas abandonadas y otras especialmente lujosas, donde descansan en paz miles de personas, se ha colado la generación web 2.0.      

Merece la pena pasear de forma consciente por los caminos arbolados y tenebrosos para toparse de repente con una lápida que muestra un código QR. Sí, sí, ese cuadrado pequeño, pixelado en blanco y negro. De repente veo algo a lo lejos, una lápida blanca de una tal Laura Hilden.

Me llama mucho la atención. Parece una parada de autobús. Está techada y tiene paredes de cristal que protegen la tumba frente al viento y la lluvia. Despierta mi curiosidad y escaneo con mi móvil el código QR. Me lleva a una página esotérica donde puedo ver y oír cantar a la difunta. También nos indica, que estamos en un “mausoleo energético del amor eterno” y que nos coloquemos en el centro del círculo con las manos estiradas hacia arriba para sentir la energía. Miro hacia arriba y veo que el techo está decorado con símbolos astrológicos. Bueno, hacemos lo que nos dicen y me siento por un momento como pasando por los escáneres de los aeropuertos, pero sigo adelante con las indicaciones que me está dando mi móvil. La verdad es que no siento nada. En ese mismo instante nos ofrecen a participar en un curso de iniciación con un curandero espiritual por el módico precio de 495,--€. Pero ¿hasta donde hemos llegado? ¿Es que ya ni en el más allá podemos disfrutar de “la eternidad” sin publicidad subliminal?       

Salimos de ahí a carcajada limpia, por que no damos crédito a lo que estamos viendo. Seguimos paseando mientras nos imaginamos cómo dar el pistoletazo comercial a las tumbas: que en la lápida de Jim Morrison podamos descargar a un módico precio sus canciones, que en el mausoleo de la familia Darty, los fundadores de una cadena francesa de electrodomésticos, podamos pedir directamente un frigorífico o que los famosillos de los Talentshows puedan plasmar su última actuación estelar. ¿Qué os parece la idea?  

¿Pero sabéis qué? No somos grandes inventores. Todo esto ya existe. Con aproximadamente 200,--€ se puede adquirir un paquete online para el más allá. El paquete incluye un código QR, fotos, vídeos, audios, … Si se desea una versión más ampliada, con un presentador, por ejemplo, que cuente algo sobre la vida del fallecido, debe desembolsar algo más de dinero. En EEUU, Japón y España ya es un negocio redondo para poder comunicarse con los muertos. En Père Lachaise aún hay que buscarlos con lupa. Pensándolo bien, es una pena que haya tan pocos, ya que es un cementerio con mucha historia y gente muy interesante. Se podría convertir en un lugar de entretenimiento.