Lafayette Anticipations

La moda del Arte

Las marcas de lujo ya no colaboran con fundaciones de Arte; ahora crean sus propios museos. Hace poco, en el barrio de París Le Marais, se ha inaugurado Lafayette Anticipations. Mademoiselle Lili se cuestiona las nuevas tendencias…

El nombre suena muy opulento y fastuoso: Lafayette Anticipations – Fondation d’entreprise Galeries Lafayette. Precisamente París, no es una ciudad pobre en museos, pero ahora también dispone de lugares para el Arte Contemporáneo. El arquitecto holandés, Rem Koolhaas, ha creado como por arte de magia en el antiguo edificio industrial del siglo 19, una torre móvil para un grupo comercial. La torre se compone de cristal y acero y dispone de 4 módulos que se pueden mover si se desea. Sí, muy original para presentar el Arte sobre aproximadamente 2.200 metros cuadrados. Es el primer proyecto que realiza Koolhaas en París, pero no es un novato, es el arquitecto de múltiples marcas de moda afines al Arte. El creó la “Fondazione Prada” en Milán.

De repente nacen como setas los museos que llevan como nombre las diferentes marcas de moda. En 2014 comenzó la fundación Louis Vuitton con su vela de cristal. En 2015 la Fondazione Prada en Milán. El año pasado el museo de Yves Saint Laurent en París y Marrakech. Y ahora Lafayette Anticipations. Pero el procedimiento siempre es el mismo: una marca conocida y a poder ser de lujo, un arquitecto mundialmente conocido y el Arte Contemporáneo. Fondation Cartier existe desde 1984 y es el pionero de esta tendencia de unir el Lujo con el Arte.

Antiguamente se adornaban los palacios y las iglesias con obras de arte, ahora les toca a las marcas de lujo. Todo esto tiene una razón; se llama “Win-Win-Win-Win”: las marcas adornan sus nombres con Arte; los artistas comercializan su nombre; las empresas se benefician de las ventajas fiscales y las obras de Arte aumentan su valor. Por lo tanto, se puede decir, que el Arte se ha convertido en una inversión muy rentable.   

Prácticamente desaparece el Marketing de Producto. Los artistas de ahora deben crear maletas, bolsos, perfumes y botellas de champán. Las grandes marcas alquilan los espacios de los museos públicos para presentar sus productos. Los más pesimistas hablan de un “Artketing” mezquino; pero ese es un terreno algo movedizo, en el que no me quiero meter.

Para mí, sólo existe una cosa entre el Arte y la Moda: la credibilidad. Si los diseñadores de moda, como por ejemplo Elsa Schiaparelli, crearon en 1937 junto a su amigo Dalí un sombrero o un vestido de langosta; o los artistas como Tom Sachs o Sylvie Fleury se dedican a la cultura de las marcas o los logotipos – eso, para mí, es arte. Pero el artista que hace de todo para todos, es un simple simpatizante que se mueve por otros motivos que nada tienen que ver con el Arte. El famoso grafitero Zevs, que grafiteaba el logotipo de Chanel sobre los escaparates de otras marcas de lujo, fue detenido y demandado judicialmente. Tom Sachs, conocido por sus esculturas que hacían alusión al consumismo; como por ejemplo la guillotina de Chanel o el wáter de Prada. En 2006 expuso en Fondazione Prada; pero evidentemente sin el famoso wáter – hasta ahí no llega el humor de las grandes marcas. Una pena, la verdad.