Fashion Week postcorona

Front Row for everybody!

La tan famosa Fashion Week, así como la conocíamos hasta ahora, tardará en volver; si es que vuelve. Mademoiselle Lili nos comenta como se vive en París la semana de la moda en tiempos “postcorona”.

Olymp se hizo oír más fuerte que nunca: en medio de la crisis del coronavirus, el Dios italiano de la moda, Giorgio Armani, lanzó un comunicado que hizo temblar hasta los cimientos más firmes. Llegó a llamar a la sobreproducción de la industria de la moda “absurda y criminal” y además añadió que “el fin de la moda comenzó cuando el segmento de lujo se adaptó y subrogó a los métodos de la “Fast Fashion”, en esperanza de aumentar las ventas, pero olvidándose que el lujo necesita tiempo. Tiempo para ser valorado, deseado y, sobre todo, creado.” Anunció grandes cambios para su propia marca: “No more Cruise-Shows” para los que tengan que viajar tanto los clientes como la prensa internacional por todo el mundo para participar en un espectáculo lleno de exageración y excesos. A partir de ahora las colecciones de verano se vuelven a mantener hasta septiembre en las tiendas. Gucci también se sumó a la iniciativa, anunciando igualmente crear únicamente 2 tendencias, siendo su próxima colección la tendencia de otoño.     

Los lugareños de la metrópolis de la moda, aun no se han pronunciado claramente al respecto. Solo Saint Laurent se ha atrevido a salir a cubierta y anunciar que se retira del calendario oficial del mundo de la moda. La semana de la moda masculina y de la alta costura han apostado por el Livestreaming y los vídeos digitales. ¿La ventaja? Nadie tiene que cumplir los rituales tan deseados y a la vez odiados de las Fashion Weeks, ni tampoco suplicar por ser uno de los elegidos en obtener una invitación que en realidad no deseas, sino solo quieres por no ser menos. La gente espera, como las hermanas de cenicienta, a obtener noticias, que, si llegan, suelen llegar a última hora. Se acabaron los rompecabezas de qué ponerse, las travesías por todo París en un metro repleto de gente, para no perderse nada, las colas infinitas, los apretujones entre las filas y los asientos, las esperas hasta que el último VIP haya tomado su asiento en la Front Row para dar comienzo al desfile, etc, etc. Ahora, todos somos VIPs, todos tomamos asiento en la Front Row virtual. Además, por fin se evitan los múltiples vuelos de todos los rincones del mundo; empezamos a cuidar nuestro medioambiente. ¿La desventaja? Una sensación rara, falta el circo que rodea todo este ambiente; el glamour, el postureo, el ajetreo, el estado de excepción que se vive durante esos días. En realidad, falta todo aquello que hacía “especial” la Fashion Week. Y sí, contemplar y vivir la moda desde una pantalla del ordenador es como tener sexo a través de Youporn.  

 

Yo misma tuve mi primera vez en febrero; con 2 jóvenes y proféticos daneses. “Heliot Emil” son los pioneros de las pasarelas virtuales. Desde que fundaron la marca unisex en 2016, solo hacen desfiles virtuales. Hoy en día de total actualidad, por aquel entonces su motivo era meramente económico. Me mandaron un link y me conecté en directo junto a otros 30.000 visitantes. Cómoda y desde mi casa. Sin estar maquillada y con mis calcetines de lana. Esta vez, en primera fila, como el resto de los invitados. Los modelos desfilaban desde Copenhague; sin expresión facial y con un decorado metálico un tanto austero. A través de mi Touchpad podía cambiar la perspectiva. Tenía un ángulo de 360 grados. Con un simple clic, podía comprar las prendas y los bolsos que más me gustaban. La calidad de imagen no era muy buena, que digamos, y el ambiente más bien frío y aséptico. Supongo, que las grandes marcas parisinas tendrán otro as en la manga para que las pasarelas virtuales se conviertan en todo un éxito. Pero sinceramente, no creo poder sentir el glamour y el ambiente habitual y real. Considero, que los desfiles digitales son solo una solución de emergencia. No obstante, hasta que los franceses no digan en septiembre como será el futuro, no sabremos nada. De momento están de vacaciones y no dejan que nada les altere en este momento. Ellos son así; ni la crisis del corona, ni la preocupante economía les harán cambiar de forma de ser. Esperemos a septiembre.

© Silke Bender