Bailar a un lugar “nuevo”

La Guinguette – c’est chouette!

Los Clubs pertenecen al pasado, según Mademoiselle Lili. Ella prefiere ir a bailar a un lugar “nuevo”: los “Guinguettes” (cabaret típico de los suburbios parisinos) de toda la vida.


Es el primer domingo de primavera. Me plancho mi vestido blanco y me coloco mi sombrero de paja. Mientras disfruto del tiempo primaveral, me monto en el transporte público y me dirijo hacia las afueras de la ciudad; hacia Champigny-sur-Marne. ¿Mi destino? Una “Guinguette” como la conocía de las obras de arte de Vincent van Gogh o Pierre-Auguste Renoir. Lo que para los alemanes es una cervecería, para los franceses es una “Guinguette”; suelen estar situadas en las orillas de los ríos. En el siglo 19 solía ser la diversión dominguera de los habitantes de las grandes ciudades que deseaban disfrutar de la naturaleza. En las “tabernas”, que se encontraban cerca de los ríos Sena o Marne, se podía disfrutar de un buen menú del día y una buena tarde de baile. Curiosamente, alrededor de los años 60, esta tradición empezó a perderse. Hoy en día se podrían contar con los dedos de una sola mano los establecimientos aún existentes de este tipo. Una de las “Guinguettes” más conocidas es Ile du Martin-Pêcheur (www.guinguette.fr).

Nosotros llegamos justo después de la hora de la comida y podemos garantizarle que ahí bailaba hasta el apuntador. Familias enteras o grupos de amigos bailaban al son de un músico que tocaba el acordeón vestido con una chaqueta de lentejuelas. La edad media era difícil de calcular, había gente desde 8 hasta 80 años bailando y todos ellos vestidos de una manera, llamémoslo, poco corriente. Algunos con sombreros de paja y trajes de lino o de marinero y ellas, con vestidos vintage y recogidos clásicos. Imagíneselo por un momento, como sacados de otra época. No sabría describir el estilo exacto, algo entre retro, hípster y cursi; bueno, se podría decir “típico francés”. Con “Chansons” de toda la vida, vinos y manjares gratinados.

“Desde hace unos años vuelven a renacer los Guinguettes” explica Jean-Yves Dupin, encargado del establecimiento reinaugurado en 1990 y presidente de la asociación con el mismo nombre. Desde marzo hasta octubre no cabe ni un alfiler en estas tabernas, como por ejemplo en la conocida Chez Gégène en Joinville-le-pont (www.chez-gegene.fr), la “Guinguette” más antigua que incluso se puede ver en las fotografías de Robert Doisneau o en las películas de Jean Gabin y Jean-Louis.

Y para todos aquellos que no les guste desplazarse hacia las afueras de la ciudad, también existe un lugar privilegiado: el Bois de Boulogne, un parque que se encuentra en el límite de la ciudad. Allí se encuentra la “Guinguette” Châlet des Iles (www.chalet-des-iles.com). Desde Porte de la Muette y solo en barco se puede acceder a esta “casa de campo”. Durante la “Belle Epoque” contaba como uno de las cafés literarios más famosos de París. En el año 2011 sufrió un grave incendio, por lo que fue completamente restaurada. En cuanto el barco taxi ancla en el desembarcadero, el lugar transmite sensaciones vacacionales. Se puede disfrutar de una cocina exquisita y de un programa de música divertido – desde música en directo como sesiones de DJs. Su público, una vez más, variopinto. Recomiendo visitar previamente la página web para consultar el evento del día y sobre todo para saber si llevar zapatos de claqué o Mary-Janes.