Atelier des Lumières

Todo fluye con naturalidad…

Cómo se puede presentar y vivir el arte de forma diferente, se puede ver en unas instalaciones XXL de París. Mademoiselle Lili se ha sumergido en el mundo de Hundertwasser, Klimt & Co. y siente haber vuelto a nacer.


París sigue sorprendiéndome. Da igual cuántos años lleve ya aquí, siempre hay algo que me atrae, llama la atención o impresiona. En mi barrio, he pasado miles de veces por un edificio aparentemente poco llamativo. La verdad es, que nunca le he prestado atención, mejor dicho, no me llamaba la atención. Pero desde hace unas semanas, esto ha cambiado. Hay colas interminables delante de él. Y me he dado cuenta, que se ha reformado la fachada. El Atelier des Lumières se ha mudado al antiguo taller de fundición del siglo 19. El primer museo de la ciudad dedicado al Arte Digital. ¿Arte Digital? Lo primero que se me ocurre son pantallas grises de ordenadores antiguos y sonidos electrónicos. Paso. No me apetece ese tipo de Arte. Pero de repente, un día, volviendo de la compra, apenas había cola y sinceramente, sentí curiosidad sobre qué es lo que escondían esas paredes. Y pensé por un momento, que tanta gente no podría estar equivocada ¿o sí? Decidí entrar y curiosear.   

¡Qué flash! Nada más entrar, impresiona el volumen de esa antigua nave industrial: 2000 metros cuadrados y con paredes de 10 m de altura. Impresionante. Nunca imaginé encontrarme algo así en el centro de París. Entré en otro mundo. No había cuadros o monumentos, como me esperaba. No. Las imágenes de Hans Makart y Gustav Klimt bailaban en paredes, techos y suelos al son de las notas de Richard Wagner. Se difundían entre sí. Los detalles se descomponían y volvían a componerse de diferente manera. Pero todo fluía de forma totalmente armónica. Las proyecciones te transportaban a otro mundo; te hacían viajar inconscientemente. Todo te captaba y atrapaba visualmente. En poco tiempo viajas por el mundo del Arte y de la Música – desde el neoclasicismo, el modernismo y hasta Egon Schiele, Friedensreich Hundertwasser y finalmente llegas a la era digital. Realmente te sumerges en una cuarta dimensión; denominada AMIEX – Art & Music Immersive Experience. Así se llama el nuevo método de sentir las formas, el arte y la música. Algo mareada pero impresionada y con la piel de gallina sigo sumergida en ese mundo en constante movimiento. Para mí ya “otro mundo”.

Paso a otro reservado, donde todo se intensifica aún más. La gente está tumbada en el suelo. Yo me uno a ellos. Siento que estoy flotando. Las imágenes bailan y se reflejan entre sí. Ya no existe el espacio. No sé dónde está arriba, ni abajo. Me siento como en un    calidoscopio gigante. Luego, en el Bar, parece que andas sobre los tejados de París o paseando por el mundo de OUCHHH, un colectivo internacional de Arte Digital. ¡Impresionante!De repente sales, miras al cielo, y te das cuenta de que sigues en París, pero te sientes diferente. Como hechizada, mágica y muy ligera. Os garantizo que no ha sido la última vez que me vaya a sumergir en este mar de sensaciones. Pero la próxima vez sin bolsas de la compra; sólo yo conmigo misma.www.atelier-lumieres.com